10 situaciones que ocurren cuando empiezas un nuevo empleo

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Publicado: 3 años

Durante la universidad, recién egresado o como profesional, siempre aparecen nuevas oportunidades laborales. No hay mejor noticia que tener un nuevo trabajo, recambio de aires, tal vez más dinero y mejorar nuestro curriculum. Pero si hay algo que puede transformar esos sueños en pesadillas, son todos aquellos momentos incómodos que suceden durante los primeros días.

A continuación te contamos algunas de las situaciones más comunes

1. La entrevista

Partamos del momento en que diste una entrevista fascinante, vendiste tu mejor imagen, contaste bien el cuento. Demostraste una confianza que ni tú creíste que tenías. Necesitabas ese trabajo y diste el mejor espectáculo de tu vida. Básicamente, lo dejaste todo en el escenario y por esa misma razón te llamaron para el cargo. Te sientes en la cima.

Soy una mujer inteligente, fuerte y sensual.

2. Hablan en código

Es lógico, trabajo nuevo, nuevos términos. Pero es que a veces pareciera que tus nuevos colegas son de otro planeta. Simplemente no entiendes qué dicen. Para ellos es el pan de cada día, pero para ti es como si hablaran en otro idioma. Todo puede empeorar cuando te piden algo y no entiendes nada, obligándote a preguntar a qué se refieren. Todo parece confuso y desesperanzador.

3. Vestimenta

Hoy no sabes si un trabajo es formal, semi formal, formal alternativo o lo que sea. Tu primer día el gran dilema es “qué me pongo” y es que no quieres que parezca que te acabas de levantar, pero tampoco que te brille el gel en el pelo. Si llegas a la oficina y notas que no te ves como los demás, te sentirás el resto del día fuera de lugar. Tres cosas pueden pasar: llegas y todos parecen pobres pidiendo limosna al lado tuyo, puede ser al revés y tú parecer el sin casa, o que uses uniforme, lo que es un gran alivio. Consejo: como me enseñó mi mamá, mejor pecar de elegante que de “picante”.

¿Qué estás usando?

4. Temas de conversación

¿De qué estás hablando Willis?

Los temas de conversación son tierra desconocida para ti, no sabes el nivel de confianza que hay. No sabes si reír o llorar, o si participar de la conversación. Cuando están todos hablando del jefe y parece que se ríen como nunca, tratas de mantener tu cara de poker. No te ríes, pero tampoco los miras sólo, sigues trabajando y hasta a veces aguantas la risa.

Temas que pueden significar un momento incómodo: sexo, drogas, el jefe, política, groserías, religión. Durante el primer día es mejor hablar del tiempo y lo fuerte que está el sol afuera.

5. El baño

Todos sabemos que tarde o temprano no podrás evitarlo. Tener que ir al baño en la oficina nueva es difícil y no solo por la situación en sí, son varios los factores. La ubicación estratégica del baño, si tienes suerte estará alejado de todo el mundo, en una esquina, en un rincón oscuro.

De lo contrario, lo más probable es que esté pasando por el escritorio de tu jefe y que se escuche todo lo que pasa detrás de esa delgada puerta. Eso no termina ahí, porque a veces el olor puede que no sea agradable y no queremos que tus nuevos compañeros lo sepan de golpe, nunca estará demás un desodorante ambiental. Otras cosas pueden pasar, que se acabe el papel higiénico, que el WC se tape, que se corte el agua, es una pesadilla. En fin todos somos humanos y deberás salir del baño con dignidad.

6. Moverte de tu escritorio

Podemos sonar exagerados, pero en tu primer día tendrás paranoia, que todos tienen sus ojos encima de ti. Sea como te sientas, creerás que todos están evaluando cada uno de tus movimientos, por lo mismo te sentirás extremadamente bajo presión cada vez que te levantes de tu silla. Para ir al baño, para ir a buscar un vaso de agua, para imprimir algo, para lo que sea, será un parto. Será como una carrera, cada vez que te levantes o salgas en busca de algo, sentirás como el cronómetro avanza.

7. El almuerzo

Ese primer día no sabrás si llevar tu almuerzo , si en la oficina acostumbran a salir a comer afuera, si hay microondas, si hay refrigerador o cocina. Varios miedos saldrán a la superficie: ¿con quién almorzarás? ¿Solo? Si es que salen a comer, ¿tienes dinero suficiente? ¿Dónde comen: en el escritorio, en una plaza?

Pero lo peor viene antes del almuerzo. Cuando tu estomago ruge (y lleva varias horas haciéndolo), lo único que quieres es que alguien se levante y se vaya a almorzar, para tú poder comer. Dónde, cómo, qué y con quién, no importará cuando estás hambriento.

¡Es hora de almuerzo!

8. Trabajar

Puede que el primer día te sientas esclavizado y se vea como sale el humo de tu cabeza de tanto trabajar, hasta te sorprenda verte a ese nivel de producción. Estarás usando tu cerebro de manera distinta y eso agota.

Pero también puede pasar que por ser nuevo no te asignen tareas, tal vez tengas que mandar un correo por ahí, un excel por acá, pero poco y nada más. Te puedes sentir inútil, pero por nada del mundo lo demuestras. En momentos como ese entras en acción y  pones cara de concentración, no falla.

9. La hora de Salida

Ándate a casa

Te pueden haber dicho la hora de salida, pero no te atreves a mover ni un pelo si es que nadie más lo hace. Lo más seguro es que no estés haciendo nada. Pero es ley, hasta que alguien no te diga “Vámonos” no moverás ni un pelo. La presión es mucha y quieres quedar bien en tu primer día.

Me quiero ir a casa. Odio esto.

10. Compañeros de oficina

Suerte tienes si es que conoces a alguien en tu nuevo trabajo. Lo común es no conocer a nadie y la sensación es la misma que el colegio, si alguien te habla, te sientes en el cielo. Tampoco te sabes los nombres y tu memoria no te acompaña, entonces no puedes hablar con nadie sin sentir que eres lo peor por no saber quién te habla. Quieres contarles algo, pero no los conoces. Al final del día puede que te agreguen al grupo de Whatsapp, pero puede que no. El primer día puede ser un poco solitario y que no hables con nadie. Poco a poco, se irán abriendo.

El primer día puede ser duro, y tal vez toda la primera semana. Pero las cosas cambian y después te sentirás como en casa. Recuerda que todos tus nuevos colegas pasaron por lo mismo. Si te llamaron es porque eres bueno en lo que haces, y al final del día en tu nuevo trabajo es lo que debe preocuparte, lo demás se irá dando solo. Unas pocas vergüenzas nunca han matado a nadie. ¿A quién no le ha pasado?

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